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02/10/2014 – Maria y Elena fueron voluntarias en la pasada Copa del Mundo de baloncesto que se celebró en nuestro país.


Un evento de máximo nivel deportivo se desarrolló en nuestro país en pasadas fechas, nos referimos a la Copa del Mundo de baloncesto 2014, como bien es sabido por todos los amantes al mundo de la canasta. Un evento que se desarrolló en seis sedes diferentes a lo largo del territorio nacional como fueron Madrid, Barcelona, Granada, Sevilla, Las Palmas de Gran Canaria y Bilbao, con el nivel organizativo que ello conlleva en cuanto a recursos materiales y humanos. Dentro de estos recursos humanos esta una figura indispensable para que todo funcione correctamente, la de los voluntarios, que encargados de sus labores concretas logran sumar un gran trabajo para conseguir que la organización de eventos de este calado sean todo un éxito, como ha sido en esta ocasión. Los voluntarios hacen una labor altruista y suelen pasar desapercibidos en el anonimato, pero desde esta Federación queremos resaltar el nombre de dos riojanas que formaron parte del voluntariado de la Copa del Mundo 2014, poniendo su granito de arena por amor al deporte de la canasta. Nos referimos a Elena Martinez, natural de Nájera, entrenadora durante varios años y actualmente perteneciente al área Deportiva de la Federación Riojana de Baloncesto, y a Maria Magaña, perteneciente al club Baby Basket Rioja, y que también fue voluntaria en el Torneo de Selecciones Absolutas Femeninas celebrado en pasadas fechas en Logroño como intérprete. Elena fue voluntaria en la fase de grupos en Bilbao y Maria lo fue en la fase final en Madrid. Por todo esto hemos querido conocer más de cerca su experiencia, a la vez que reconocemos su trabajo y esfuerzo, mediante una pequeña entrevista.

¿Qué te hizo apuntarte para ser voluntaria en la Copa del Mundo 2014?

MM.- Que se celebre un mundial de tu deporte favorito en tu país es algo único; poder ser una pequeña parte de él, algo irrepetible e increíble, así que cuando vi que buscaban voluntarios no dudé y me apunté.

EM.- Me apunte a ser voluntaria por vivir un mundial de baloncesto de manera diferente y conocer como es la organización de un gran evento desde adentro.

¿Qué pasos tuviste que seguir para ser seleccionada como voluntaria?

MM.- Lo primero fue registrarse en una página de la FIBA en la que rellenabas un formulario con tus datos, tu experiencia como voluntario, áreas en las que te gustaría trabajar, etc. A finales de abril empezó lo que llamábamos la formación online. Todos los voluntarios que nos habíamos apuntado tuvimos que leernos unos temarios relacionados con el mundial, el baloncesto y el voluntariado. Después de cada tema, cada diez días más o menos, hacíamos un test online. Si habías aprobado esa parte online, pasabas a la siguiente fase, es decir, tenías que esperar unos meses hasta que te enviasen un correo diciéndote si estabas o no seleccionado. Esa espera fue larga porque desde la organización tuvieron que hacer una selección muy dura y difícil teniendo en cuenta no solo la formación online, sino también experiencia, idiomas… Y, cuando ya no podía de los nervios, me llegó un correo diciéndome que sí, que estaba seleccionada como voluntaria para la sede de Madrid y que tenía que ir a hacer la formación presencial. Esta duró un par de días y nos explicaron con más detalle en qué iba a consistir nuestra tarea de voluntarios. Lo siguiente fue un correo anunciándonos cuál era nuestra área concreta de trabajo y citándonos ya para el comienzo de la Copa del Mundo. Y para cuando me quise dar cuenta, era voluntaria.

EM.- El proceso fue largo y arduo. Una vez hecha la inscripción tuvimos que realizar un curso online con diferentes bloques temáticos sobre aspectos del mundial desde seguridad hasta historia del mundial. Después tuvimos que asistir a un curso presencial en la sede para afianzar los conocimientos adquiridos y introducirnos ya de lleno en la organización.

¿En que consistió tu granito de arena en la Copa del Mundo 2014?

MM.- Yo estaba en el área de Sport Presentation, que se encarga de todo lo que ocurre en la pista de ámbito no deportivo, es decir, todo lo relacionado con el entretenimiento en tiempos muertos y descansos y las ceremonias. Los voluntarios en líneas generales nos encargábamos de sacar las banderas durante los himnos, preparar las promociones de los descansos, ayudar a los artistas que actuaban en los tiempos muertos y asegurarnos de que estaban preparados y ayudar a nuestros responsables de área en lo que necesitasen.

EM.- En el mundial había diferentes aéreas de participación y yo fui seleccionada en el aspecto de Welcome desk y transportes que consistía en controlar, supervisar y resolver los problemas que podrían surgir en los hoteles oficiales y en los transportes oficiales.

¿Qué esperaba la organización de vuestra labor como voluntarios?

MM.- Esta pregunta es fácil porque nos lo repitieron desde el primer día: la organización quería que Spain 2014 fuese la mejor Copa del Mundo que se hubiese celebrado hasta la fecha, y los voluntarios éramos una parte importante para conseguirlo. Teníamos que ser la cara amable, sobre todo para los espectadores, que al final son lo que recordarán que el Mundial de 2014 fue el mejor. El eslogan que usaban define todo esto muy bien: “esta en tus manos”.

EM.- Sobre todo soporte de la organización. Además de mucha implicación y disfrute.

¿Cómo es el día de un voluntario?

MM.- Los ocho voluntarios de Sport Presentation llegábamos unas tres horas antes del primer partido. Esto quería decir que los primeros días, que había dos partidos, a las 15:00 estábamos en el Palacio de los Deportes. Hasta las 18:00, que era el primer partido, los voluntarios revisábamos la escaleta del día (que es como un guión-horario con las actuaciones del partido), comprobábamos que estaba todo el material para las promociones de los descansos y a veces ensayábamos alguna promoción nueva o la ceremonia de banderas. Parece que tres horas son mucho, pero siempre había algo que hacer. Una hora antes del partido algunos artistas empezaban a actuar para animar al público. Así que nosotros teníamos que estar pendientes de que estuviesen listos. Media hora antes del comienzo del partido era cuando más notábamos los nervios, al menos yo, porque nos colocábamos en nuestros puestos con las banderas para la ceremonia inicial. Para mí, y creo que para todos mis compañeros, esto era lo mejor de todo. Cuando presentaban a los equipos, nosotros sacábamos las banderas y nos colocábamos en medio del campo, al lado de los jugadores, a escuchar el himno. Siempre me ha impresionado mucho cuando todo un estadio se pone a corear un himno, sea del país que sea, así que estar en la pista me pareció sobrecogedor. Una vez empezado el partido hacíamos dos cosas. Durante el tiempo de juego y tiempos muertos, de nuevo asegurarnos de que los artistas estaban preparados y de que no necesitaban nada. En los descansos sacábamos las activaciones de sponsors, que son los concursos que los patrocinadores traen (concurso de triples, niños con zapatillas enormes…). Los dos últimos días también nos encargamos de ayudar a colocar el pódium. Generalmente, en el último cuarto podíamos sentarnos un rato a ver el partido. Entre una cosa y otra, salíamos casi a las doce. Yo terminaba agotada, pero volvería a repetir cada segundo.

EM.- Cada día era una aventura o un reto. No había dos días iguales y siempre había algo diferente y emocionante que lo hacía único. Teníamos un horario bien de mañana de tarde o de noche, de unas 6 horas de duración. Siempre estábamos al menos dos voluntarios en el puesto. Y atendríamos todos los asuntos que pudieran surgir en los hoteles o transportes.

¿Qué trato recibe un voluntario por parte no solo de la organización, sino de participantes (jugadores, entrenadores) público en general…?

MM.- El trato de la organización ha sido muy bueno. Me gustaría destacar el papel de los responsables del área en la que trabajabas, que al final son con lo que más estás. En mi caso siempre fueron muy amables; nos animaban y nos agradecían el esfuerzo. En el área en el que estaba yo tratábamos poco con el público, solo a veces para los concursos de los descansos, pero sé que un día los espectadores aplaudieron la labor de los voluntarios de acomodación y ticketing. Con los jugadores, entrenadores, equipo técnico, etc. tampoco tratábamos demasiado, aunque estuviésemos cerca de ellos, porque cuando nosotros salíamos a la pista, ellos estaban o en el vestuario o escuchando al entrenador. Pero sí que es cierto que si te los cruzabas te sonreían y te dejaban ver que agradecían tu trabajo. Los artistas eran las personas con las que más tratábamos en mi grupo y la verdad es que eran muy simpáticos y educados con nosotros.

EM.- De manera global, el trato fue excelente. La organización intentaba mimarnos en todo lo posible pero también es entendible que algunos momentos les sobrepasaba y el trato era un poco más soez. En cuanto al componente humano implicado en el mundial, jugadores y entrenadores, el trato fue increíble, siempre te sonreían o te hacían muecas amables para que pasaras el día lo más agradable posible. La verdad es eso fue como una medicina cuando el cansancio hacia mella en nuestra implicación. Y en referencia al público, les falto empatía hacia el voluntario en muchas ocasiones. Yo eche en falta del público entender que el voluntario es una persona que se ofrece voluntariamente.

Viendo esto, ¿es duro ser voluntario?

MM.- Eran muchas horas y a veces era duro (montar el pódium no fue fácil ni ligero), pero merecía tanto la pena… Por ejemplo, durante el partido, cuando salíamos entre cuartos con un concurso de triples, estábamos nerviosísimos porque había que coger rebotes, estar pendientes de que los balones no diesen a nadie, que los concursantes cumpliesen las reglas… Pero luego llegaba a casa, agotada, y pensaba: he estado a medio metro de Ricky Rubio. Como he dicho, repetiría cada segundo y llevaría el pódium 100 veces más.

EM.- Algunos momentos fueron duros de verdad se acumulaba el cansancio y la incertidumbre pero en general los momentos buenos y especiales ganaban por mayoría a los malos. Lo más duro fue el coste económico que género en mi persona ya que el alojamiento, comidas, etc corrió de mi cuenta.

¿Qué anécdota nos puedes contar como voluntaria de la Copa del Mundo 2014?

MM.- Éramos ocho voluntarios así que cada bandera la sacábamos cuatro. Los cuatro que llevábamos la bandera del equipo visitante éramos los de la buena suerte, porque el país cuya bandera sacábamos, era el país que ganaba, daba igual quién fuese el favorito. Los otros cuatro voluntarios eran los gafes. El día el partido Francia-España, aunque pensábamos que España siempre iba a ser visitante, la bandera española la sacaron los voluntarios de la mala suerte. Todos sabemos el resultado del partido. Lo peor fue que la maldición se rompió al día siguiente en el Francia-Serbia. En total, los otros tres voluntarios y yo llevamos la bandera ganadora en 6 de los 7 partidos en los que tuvimos que sacarlas.

EM.- Una de las anécdotas más originales de este mundial, ocurrió en el hotel de los jugadores. Uno de los jugadores de la selección de la República Dominicana, Santana, que jugó en Logroño nos pidió echarle la quiniela para esa jornada de fútbol. Fue diferente y original ya que normalmente los jugadores solo nos pedían horarios de autobús, reuniones o la clave del wifi. Se portó genial y encima creo que le dimos suerte.

¿Qué te ha aportado ser voluntaria en un evento de esta magnitud?

MM.- Para empezar una experiencia personal inolvidable. He conocido a mucha gente y me lo he pasado muy bien. Además, he tenido la oportunidad de ver cómo funciona un evento tan grande por dentro y ver el trabajo que conlleva. La gente solo ve el partido y una pequeña parte de todo el esfuerzo que hay detrás. Por eso una de las cosas que ser voluntaria me ha aportado ha sido el apreciar el trabajo en la sombra.

EM.- Una de las experiencias más especiales e inigualables de mi vida. Y también haber disfrutado de mi pasión de una manera más intensa y más genuina.

¿Cuál es tu consejo para futuros interesados en ser voluntarios en eventos de esta magnitud?

MM.- Es una experiencia única, así que mi consejo sería que te apuntes y pruebes suerte. No pierdes nada y puedes ganar mucho.

EM.- Yo animaría a todas las personas a vivir esta experiencia al menos una vez en la vida sin prestar atención a la edad o la situación familiar. No solo merece la pena por vivir el mundial desde dentro si no por todo lo que puedes aprender, disfrutar o observar. Yo lo veo como una forma de enriquecer la historia de tu vida.

Desde la Federación Riojana de Baloncesto solo nos queda agradecer el tiempo dedicado para esta entrevista tanto a María como a Elena acercándonos esta gran experiencia que ha sido la de ser voluntario en la Copa del Mundo 2014 de España.

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